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FANZINE VAGA, EL SEGUNDO NÚMERO YA EN LA CALLE

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Hola, seguimos a vueltas con la orilla del mar. 

Brassens, el cine y los baños, la playa llena de normas, los primeros baños en Mundaka, el Pájaro Amarillo, música Toward the sea…Luzuriaga, la pintura y el mar.

Cobramos 7 euros incluido envío para poder sacar el tercero.

Si quieres el pendrive con la peli Itsasoan te pedimos 12 euros en total.

Portada: Adur Larrea

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Igual prefieres mandar un mensaje joseramondelamar@yahoo.es

También estará a la venta en los puntos de siempre, Izaro, Uhaina y Tato.

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Fanzine Vaga 2El segundo número de Vaga. -Brassens y el cementerio marino -las primeras olas en Mundaka -la odisea del Pájaro Amarillo por Nito Biescas -regulación de la playa por Wallace -Luzuriaga y la pintura del mar -baños de cine por Jorge Marqueta -mar y música por Santi Gorostiza


Fanzine Vaga, a la venta el segundo número

TAPIA DE CASARIEGO Y TOÑO ALONSO BEDIA

Toño Alonso Bedia acaba de morir. Le conocí en la semana santa de 2002, cuando convencí a Barbarito para ir al XI Memorial Gulley en Tapia de Casariego. Yo quería hacer una entrevista a los pioneros de Tapia para mi sección de la Surfer Rule Generación Surf, pues Jon Susaeta me había hablado de ellos. Es un poco triste buscar recuerdos que uno debía haber mostrado antes pero aunque sea tarde, rescato de mi ordenador notas de la charla que tuvimos Barbarito, Pepe, Toño y yo. Luego, un día que fui en tren, me acercó a Pantín, cuando quise entrevistar a Vicente Irisarri. Otra vez nos mostró la lancha australiana de salvamento. Pero como no había olas las fotos que saqué no me sirvieron para ningún reportaje. Además de la entrevista tal y como creo que se publicó enseño mis apuntes. Son apuntes, disculpas por las imprecisiones, creo que tienen el valor de poder viajar a ese momento. Tras la entrevista van las notas.

GENERACIÓN SURF

TOÑO Y PEPE ALONSO BEDIA

TAPIA DE CASARIEGO, 1968

Por José R. de la Mar

Tapia de Casariego es uno de los centros principales del surf en el Cantábrico desde finales de los años sesenta. Conocida como la Novia del Viento, es una pequeña población casi en la misma frontera de Asturias con Galicia fundada por balleneros y azotada por los vendavales en invierno. En los años sesenta recibió la noticia del surf y se volcó en el deporte de las olas. Los hermanos Alonso Bedia son testigos y protagonistas fundamentales de esta curiosa historia de amor por el surf desde el occidente de Asturias. El cine de la familia o el viejo Café Moderno, la llegada de los hermanos Gulley, la prueba del campeonato de España de 1971, las iniciativas de aquel ayuntamiento en apoyo del surf, la escapada al Sahara de Toño, las tablas, las tiendas de surf en Tapia y Foz, la relación con Australia, los olones, el arrecife artificial del mítico campeonato de Foz, o los “memoriales Peter Gulley”, son sólo posibles títulos de capítulos de esta novela basada en hechos reales que quizá alguien se decida a completar algún día. Hablamos con Pepe y Toño Alonso Bedia después del Campeonato ARNETTE GOANNA PRO 2002.  Son muchas las cosas que pude aprender oyéndoles en esta Semana Santa. Esto es sólo lo que recogió la cinta en la misma cabina de la organización.

– La primera pregunta es cómo tuvisteis noticia del surf, de que se podía recorrer una ola con la ayuda de una tabla.

– Toño: yo tenía noticia del surf sin saber que eso era surf, fue hacia el año 64; lo vi hacer pero creí que era gente que iba a pescar; es que era muy crío, les vi venir con unas tablas blancas y pensé que le ponían escayola, porque la resina era blanca y le ponían aquellos trapitos que parecía que la estaban escayolando; y me parecía que ellos reparaban las embarcaciones, se iban hasta allá lejos y volvían. Pasó el tiempo. En junio del 68 se presentaron aquí dos surfistas australianos, estábamos viéndolos un grupo de gente, eran muy amables, así que nos vieron que les mirábamos y nos ofrecieron las tablas.  Fue la primera vez que cogí una tabla. Pero antes estaba siempre tirado en el mar, jugaba con las olas: cogíamos las olas a cuerpo… también bajaba en un neumático la cuesta dando vueltas hasta la playa, ¡hacía unas salvajadas…! Aquel día cogí la tabla y la sorpresa es que me puse de pie. La comisión de fiestas, dependiente del Ayuntamiento, había adquirido tablas, la primera que trajeron Peter y Robert, por 3.500 pesetas, una Barry Bennet que cuando marcharon a casa prefirieron dejar aquí. Desde el Ayuntamiento también se encargó una tabla marca Delos que se compró en Madrid. Pero, claro, yo quería una tabla propia. En el 69 volvieron los australianos y trajeron otras tablas. Uno me ayudaba en los bailes, porque yo trabajaba en el cine de mi padre, y había que montar y desmontar las butacas; era un cine que se convertía en una sala de fiestas por la noche. También teníamos una tienda de electrodomésticos y teníamos vespinos para vender. Después de llorarle mucho a mi padre me dijo: “vale, si le vendes algo al australiano te compro su tabla…” Conseguí venderle una “vespino” y así pude conseguir la tabla. La minigun que aún conservo.

– Pepe: Yo empecé a hacer surf en el 71, un mes antes de la prueba del campeonato de España que se celebró aquí. El surf lo conocí viendo a mi hermano Toño, cinco años mayor que yo, que se metía al agua con esa tabla, y a los australianos.

– Toño: Luego, cuando estuve en Australia fui a la fábrica Bennet y compré una tabla para Pepe por una deuda que tenía con él. Pero antes había ayudado a empezar con el surf a otra gente porque al principio no sabía si a mi hermano le gustaba el surf. Pepe de la que empezó cogió la onda de inmediato.

– En 1971 en Tapia se celebra por tanto una de las siete pruebas del primer campeonato de España…

Pepe: Yo era un “guaje”, recuerdo cosas como que todos teníamos nuestro carnet de la sección de surf de la Federación de esquí náutico. Se hizo una fiesta hawaiana, con orquesta y todo. La tengo filmada en super ocho, porque los cámaras fuimos: mi padre, el primero, y luego yo. Se ponían todos los clubs con su bandera y su madrina y desfilaban por el pueblo hasta la playa. Aquel año había una comisión de fiestas que apostaba por el turismo y cuando llegaron los hermanos Gulley vieron en el surf un deporte mediante el cual podía hacerse promoción para el pueblo.

– Toño: Ése fue el motivo de que al ver que yo había hecho un buen papel en la prueba de Tapia, pues entré en la final, me mandaran en avión, con la compañía del secretario municipal, a la prueba de Zarauz, y es que si no, no llegaba a tiempo.

– Pepe: Yo quedé segundo en categoría infantil. Estábamos todos con tablas grandes y llegaron los de Gijón con tablas pequeñas, gordas, con rocker, recuerdo que era un día de mucho viento y por eso le gané al “Huevo”, al usar tabla grande. Pero reconozco que “el Huevo” era superior a mí, al lado de él yo, nada. Estaba choppy, mal para su tabla pequeña, pero Román, “el Huevo”, andaba mucho y cuando le vi luego en Salinas me di cuenta de que era superior y que si le gané fue porque él iba con su tabla pequeña.

– Es que algunas de esas tablas eran una catástrofe.

– Pepe: Venía uno con una Freedom, yo estaba con la roja de Peter, y Toño se empeñó en conseguirla y con la idea también de cederme su tabla vieja.

– Toño: Lloré por la tabla Freedom pequeña, que era un huevo. La conseguí al final. No andaba un carajo, mala, malísima, eso sí, la quilla se cambiaba, tenía unos taquitos y se podía adelantar o atrasar, el dueño era uno de los jueces ingleses. No andaba nada, si es que la veo…

– Pepe: estaba mal diseñada.

-¿En Asturias en aquellos tiempos quién más hacía surf?

– Amador Rodríguez, de Gijón, por ejemplo, es un poco mayor que yo, yo soy del 52, pero cuando iba a Gijón era con quien me relacionaba, también estaban el Carulo y compañía… Recuerdo que los de Gijón estuvieron acampados en Semana Santa del año 71, justo cuando salió la canción Let it be. Pero la primera persona que hizo surf en Asturias, que se sepa, es Félix Cueto, de Oviedo, que se hizo su propia tabla porque vio que en un álbum de los Beach Boys aparecían los del grupo sujetando una. Era una tabla de madera de balsa, yo era un crío pero creo que aunque luego no siguiera mucho tiempo practicando él puede ser el primero.

– Por Tapia en todos estos años habrán pasado muchos surfistas…

– Pepe: Todos los veranos, cuando yo era niño, había tres o cuatro furgonetas de surfistas, la acampada era libre. Los australianos y los americanos nos regalaban la parafina esta de olor, porque nosotros usábamos la parafina que usaba la Telefónica para los cables, nosotros la robábamos y hacíamos un molde para que fuera igual que la que tenían los australianos.

– Toño: Una persona muy conocida en el mundo de las revistas de surf que estuvo en Tapia es John Severson, estuve con él en la playa. Hablé mucho con él, en un bar de playa que había. Le quise comprar una tabla, casi le lloro para que me la vendiera, tenía el dibujito del acid house, la sonrisa esa; me parecía muy buena tabla. Veías una tabla nueva, bien acabadita, brillante, y… ¡bueno! Yo le daba mi minigun, más un dinero. Pero no accedió. Venía con una señora, sería hacia el año 70, cogió olas en Tapia pero su surf no era llamativo. Sí recuerdo que llevaba una cámara. Me dijeron una vez que estuvieron Nat Young y Wayne Lynch por aquí, que iban hacia Portugal, fue cuando sacaron las dos quillas, les estuve buscando pero no les encontré.

– ¿Os metéis mucho? ¿Sois partidarios del tablón?

– Pepe: A mí me encanta la tabla pequeña, lo siento mucho. Empecé con el tablón pero prefiero la tabla pequeña y el surf radical de ahora. Ahora llevo cuatro años sin coger olas; dejé de hacer surf porque me estoy haciendo mi propia casa y si voy a hacer surf son cuatro horas en que no hago el trabajo así que tomé la decisión de no ir a hacer surf hasta que acabara la casa. Ahora como está ya casi acabada voy a empezar otra vez. Y a mí lo que me gusta es el surf radical, no me gusta el surf clásico, tengo cuarenta y cuatro años y pienso seguir como los chavalitos estos. El tablón yo sólo lo querré cuando no pueda caminar. En cuanto acabe el campeonato empiezo de nuevo.

– Toño: A mí me gusta el tablón y me gusta cualquier modalidad de surf, y de hecho hago skisurf, que es surf con palas, lo traje de un viaje a Australia y fui el primero en practicarlo en Europa. En casa tengo tablas pequeñas, y también el minigun con el que aprendió todo Tapia.  Lo vendí a Salinas y a los siete u ocho años la compré pagando lo mismo otra vez para tenerla en casa.

Pepe: Cómo me arrepiento de haber vendido las tablas…Las tablas  que vendí si las encuentro las compro todas.

– Toño: Ni sé las tablas que pasaron por nuestras manos.

– Pepe: Conservo la primera que vino a Tapia. Había un bar y se dejaba ahí y cualquier persona que viniese la cogía, la llevaban arrastrando porque era muy grande y la parte de atrás se perdió.

– Toño: Perdimos la pista de otra tabla. Un barco de Ortigueira vio un tablón en el mar, y le metió gancho, estaba cargada de mejillones y percebes, la subió y resultó que era una tabla de surf hawaiana; la Comisión la compró por tres mil pesetas. Con quilla grande, gorda, pesada, dura, con tres listones fuertes, debía de llevar en el agua, ¡sabe Dios! Y tengo pistas de dónde está, creo que en un almacén, tapiando la pared… Había muchas tablas, algunas malas como “la asesina”, la llamábamos así porque se volvía, daba golpes a todo el mundo.

-¿Qué picos os gustan?

Pepe: ¿Conoces la ría? Los primeros en hacer surf en la ola del puente fuimos nosotros. Salía una ola buenísima, y hacíamos surf ahí cuando todavía estaban construyendo el puente. Ahora sigue saliendo la ola en el pilar pero no es tan buena. También nos gusta la punta de Serantes, fuera.

– ¿Habéis cogido tamaño?

– Pepe: Donde hemos cogido tamaño es en Serantes. También tuve una mala experiencia con “los Calvos” en Meñakoz. Se marchó todo el mundo y yo no sabía por qué, y es que al bajar la marea salían las famosas rocas.

– Toño: Yo entré con tamaño en Mundaka, en aquel campeonato en que hubo olas tan grandes; entré con el skisurf con olas de cinco metros, me rompió las dos palas pero volví otra vez. Cogí algo mayor todavía en Sidney, en Newport, dos días antes de volverme para casa. Quiero coger una ola que está sin estrenar, al lado de mi casa, porque mi casa está a un paso del acantilado y el pico sale ahí mismo, es cerca del puerto.

– Pepe: no tengo miedo a meterme con tamaño, pero tienes que tener la tabla adecuada, condiciones físicas…

– En el surf han cambiado mucho las mentalidades, ¿no os parece?

– Pepe: Sí, fíjate que íbamos con tabla grande y sin invento y había que nadar a coger la tabla. Estabas ahí afuera y se te escapaba la tabla y tenías que nadar. Ahora muchos surfistas no saben nadar.  Con olas más grandes que las de hoy, de niño yo iba con mi hermano y mi hermano vigilaba por mí, sabía nadar pero si me pasaba algo venía a por mí.  Es que no teníamos invento, si se me escapaba la tabla tenía que nadar y muchas veces me sacó mi hermano del agua. Y ahora muchos como tengan un problema de rotura del invento están vendidos. Siempre andamos pendientes y siempre que hay alguien en apuro le dejamos las tablas…

– Toño: Antes de hacer surf fui muy arriesgado. Hacía travesías a nado desde aquí, la playa de Riberia, al puerto, por ejemplo; jugábamos a una cosa que se llama “Justicia y ladrón”, lo de perseguirse uno a otro, y yo llegaba a la punta del muelle donde el faro y para no dejarme coger me tiraba al agua y venía nadando hacia casa, ¡de noche! Ahora tengo la costumbre de que si estoy en la playa no puedo estar tumbado al sol, sino que tengo que estar mirando al mar continuamente, mirando si alguien grita, controlando si pasa algo. Es la costumbre que me queda de cuando estuve de socorrista, nos nombraba el Ayuntamiento a los que hacíamos surf.

– ¿Habéis hecho muchos surfaris o no os ha hecho falta salir de aquí?

– Toño: Una vez me recorrí la costa portuguesa en Land Rover, me metía hasta la orilla. Y la costa francesa hasta Bretaña también me conozco, de cuando la copa del mundo de ski-surf, aunque había estado varias veces en Biarritz, Chevaliers, Chambre D’amour… También tengo un bonito recuerdo de un sitio, casi en guerra, escapaba e iba a surfear, y me hacía ilusión porque parecía lo del Vietnam. Fue cuando estuve en Sahara, justo cuando la Marcha Verde, y pude irme para la costa, aparecieron unos holandeses con tablas y me prestaron una.

– Pepe: Toño es así, después de una movida en la escuela se apuntó a la Legión. Yo viví dos años en Australia con idea de quedarme, y al final me volví para acá. En el 82 recorrí California cuando volvía de Australia: San Diego, Huntington, La Jolla; recuerdo que la gente era muy amable, muy amable. Pero sí es verdad que aquí puedo hacer surf yo solo todos los días del año.

– Leyendo vuestros escritos de la revista del campeonato se ve una filosofía en torno al surf…

– Pepe: Es que si no defendemos la naturaleza…Yo les digo a muchos: “con el tiempo ya verás que no es sólo coger olas”. Cuando tienes más edad también valoras que estés en el agua y puedas ver el atardecer, o cómo cambia el tiempo o empieza a llover, ir comprendiendo a la naturaleza, en una palabra.

– Toño: A mí me parece mal el no tener un sentimiento al coger olas; estar en el surf o ir sólo a la playa cuando hay gente que te vea, es decir, no tener el sentimiento que significa coger la tabla aunque el día pueda estar oscuro…O eso de coger la tabla y una mochila y caminar, y caminar, y caminar, buscando una cala, y que no encuentres a nadie; eso ha sido el sentimiento que nos ha empujado.

NOTAS EN BORRADOR

¿Cómo tenéis la primera noción del surf?

Responde Toño: yo conocía el surf sin saber lo que era el surf, hacia el año 64, lo vi hacer pero yo creí que era gente que iba a pescar, era muy crío, venían con unas tablas blancas, creía que le ponían escayola, y es que la resina era blanca y le ponían aquellos trapitos que parecía que le estaban escayolando. Reparaban las embarcaciones, se iban hasta allá y volvían, reparaban, iban y volvían. Pasó el tiempo. En Junio del 68 se presentan aquí dos surfistas australianos, estábamos viéndolos un grupo de gente. Eran muy amables y nos vieron que les mirábamos y nos ofrecieron las tablas. La primera vez que cojo la tabla fue así. Estaba siempre tirado en el mar, con neumáticos y cosas de éstas, bajaba en un neumático la cuesta esta y bajaba dando vueltas hasta la playa, hacia unas salvajadas, intentar coger las olas a cuerpo, me ven que estaba mirando mucho para ellos y me ofrecen la tabla. Cojo la tabla y la sorpresa es que me pongo de pie. Ellos prestaban la tabla a todo el mundo. El año siguiente, claro, yo quería una tabla y fui el primero en comprar una tabla propia en la zona. Tabla propia porque la comisión de fiestas había adquirido tablas, la Oficina de turismo, la primera de ellas en 3.500 pesetas. Una Barry Bennet. En el 68, cuando marchan los australianos dejan la tabla, estaba esa más la comprada por la Comisión de fiestas. También se encarga una tabla marca Delos que conservo la factura.

Y estuve en la fábrica Bennet y le llevé una tabla Bennet a Pepe. No sabía si quería hace surf y ayudé más a otra gente. En el 69 vuelven los australianos y traen una tabla y después de llorarle mucho a mi padre consigo venderle un vespino al australiano y comprarle la tabla. Teníamos una tienda de electrodomésticos y vendíamos vespinos. El australiano me ayudaba en los bailes porque trabajaba en el cine, montando y desmontando las butacas, porque era un cine que teníamos que se convertía en una sala de fiestas a la vez.

Mi padre me dijo: vale, si le vendes algo al australiano…y me compró el vespino. Vender y comprar. Venían con una Volkswagen.

Peter Gulley era amigo de Midget Farrely, campeón del mundo antes de la eclosión de las tablas pequeñas. El club Bajamar de 1969 es uno de los pilares del surf de Tapia. Los australianos se alojaron en Flea House en el Barrio de San Blas. Tono Argul quedó el primero, de infantiles, supongo. Los Gulley venían de Portugal. Iban para Francia. El 14 de agosto de 1993 es cuando murió Peter o cuando llegaron las cenizas a Tapia. La mitad las tiraron al mar. La otra está en la casa de Toño.

Una tabla DELOS francesa por 9266 pesetas fue comprada con dinero del ayuntamiento en Madrid, en Deportes Diez. La Oficina de Turismo fue la promotora de las movidas surferas.

Los clubes que había entonces eran Peñarrubia de Gijón, el club deportivo de Zarauz, el club Sardinero, el club España…

En 90 se hace el Open que lo organiza Diego Picante

Javier Deiniz no volvió a hacer surf y no tenía ni veinte años. Ganó Zalo Campa.

Pedro Martínez Albornoz y Bonet fue presidente de la Federación de Surf.-

El Alcalde Joaquín Pérez.

Don Juan Manuel Cuervo fue el secretario.

Obtuvo el cuarto lugar en la prueba de Tapia de Casariego del campeonato de España de 1971.

En el año 71 se hace el europeo en Seignosse, Francia, Fue el séptimo campeonato de Europa, España fue la sexta de cuarenta y ocho.

Toño tenía una novia en Santander y se iba para allí con la tabla y dormía en los desguaces. Haciendo el bachiller técnico laboral le echaron. El profesor de Agronomía. Ese día había clase libre sin profe. Al llegar él como había barullo les quiso obligar a copiar la lección cinco veces.

– No lo pienso hacer.

– Sal de clase.

– No. Soy jefe de clase.

Toño recuerda que él llevaba el pelo por la cintura. Me atacó, dio una patada a la mesa. Yo iba al gimnasio. Sólo con apretarle un poco ya valía. Tendría veinte años. Toño se fue a la legión. Al Sahara, donde también pudo hacer surf. Pero luego se fue a Australia para ganar el dinero necesario para devolver el billete a su padre. Su hermano se quedó a hacer su función en el cine.

Chris Jones fue el campeón de Europa en el 71. Las pruebas de España fueron Baquio, Zarauz, Sopelana, Tapia, Gijón y Somo.  Quedaron: los tres Fiochis, Estanis, Carlos Beraza y Susaeta.

Parafina de teléfono.

Club Lombolongo, hizo un dos estrellas del 91 en Foz.

¿POR QUÉ LLAMAMOS SURF A LA MÚSICA SURF?

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Por Markelius Wallace,

publicado en 2021 en fanzine Vaga en euskera con esta traducción al castellano.

“Por primera vez en la historia del pop, un estilo musical surge de un deporte y se desarrolla en torno a él.”

John Blair, The Illustrated Discography of Surf Music, 1959-1965

¿Os habéis preguntado alguna vez por qué a eso que llamamos música surf se le bautizó así?, ¿por qué se asocia al surf esa música y no otra?, ¿desde cuándo?, ¿cuáles son sus claves y cánones culturales y técnicos? Ahora está bastante claro, o meridianamente claro, qué entendemos por música surf: rock´n roll instrumental, al que en las últimas décadas se le ha permitido añadir el pop de armonías vocales con evocaciones playeras. Si la escuchamos de pasada, como banda sonora de películas, series o anuncios, la identificamos inmediatamente, ayudándonos además a ello el contexto de las imágenes a las que acompaña, pero ¿seríamos capaces de definirla a palo seco? Aquí van unas pistas.

Una guitarra que lleva la armonía y otra el ritmo, un bajo y una batería desatada. A veces, un saxo y una trompeta, incluso un teclado. Sin cantante. Como mucho, unos coros o algún detalle para dar carácter al tema. Bien, es música instrumental. ¿Pero qué le hace ser música “surf”? Ya hay escritos ríos de tinta sobre ello. Sobre su nacimiento, evolución y muerte. Sobre sus grandes figuras y sobre sus más oscuros perpetradores. La bibliografía es innumerable. En castellano hay un libro muy interesante y que aporta muchos datos al que quiera acercarse al subgénero. Se llama Summer Fun: Historia de la música surf (2007) y está escrita por dos apasionados del tema: Didac Piquer y Luis González. Hay poco que añadir al respecto en cuanto a hechos, fechas y nombres, salvo nuestra propia opinión sobre su sustancia.

DEL INSTRO A SECAS AL SURF

Desde sus orígenes, en el rock´n roll fueron relativamente numerosos los temas instrumentales. Aunque a alguno/a le parezca que no, cantar bien o con una voz con carácter, aunque desafines un poco, incluso en el rock´n roll, es muy difícil, y cantar y tocar a la vez, todavía más. Por eso había combos que, o no tenían cantante y tiraban de eventuales, o se tiraban directamente al instro. Y aparte, también existía una multitud de músicos cuya destreza técnica iba más allá y le daban a multitud de palos, entre ellos lo que a posteriori se ha venido en llamar exotica (sin acento). Los más famosos (y para muchos/as los mejores, sin desmerecer a otros muchos) de esta época, en orden más o menos cronológico son Duane Eddy, los Ventures y los Shadows. No, todavía no son surf, pero son significativos para su posterior surgimiento.

Duane Eddy era un rockero que tocaba con una enorme Gretsch (marca asociada al r´n r primigenio como la cafeína al café) y cuya técnica le coronó como el rey del twang. Las Gretsch son guitarras de cuerpo hueco que, en la época, se desafinaban con relativa facilidad. Más todavía si les añadías una palanca Bigsby. El twang es una especia de pellizco que provoca un efecto al que su nombre onomatopéyico hace mucha más justicia que lo que nosotros podamos explicar. La palanca en el puente de la guitarra (Bigsby es una marca que registró un determinado tipo de artilugio para ello; luego hubo otros) permite poder subir o bajar medio tono (o más, si te cebas) la nota que se está tocando. Todo ello daba a Duane (aparte de su virtuosismo) un sonido característico e inconfundible, aunque no inimitable. Todavía no se daba excesiva importancia al amplificador y el efecto principal que se daba tanto a voz (en su caso, no) como a guitarra era el echo. Este era un efecto, omnipresente en el r´nr de los 50, que se conseguía en estudio mediante grabaciones de cinta magnética a fin de conseguir un retardo (también llamado delay) en torno a 130 ms. El twang y la palanca (en diferentes tipos) tuvieron recorrido posterior en el subgénero, aunque las guitarras de cuerpo hueco, por razones comerciales (producción y distribución) y prácticas (fragilidad, tipo de pastillas o bobinas de amplificación utilizadas y poca capacidad para producir sonidos limpios cuando hay que subir volumen) no tuvieron mayor recorrido.

Los Ventures ya eran otra cosa. Para empezar, no eran rockeros ni surferos. Aunque bebían de todas partes, eran únicos en su género y la expresión big in Japan se hizo expresamente para ellos, pues allí se les profesaba (y profesa) veneración, teniendo más éxito incluso que en su país, que no fue poco. Musicalmente, era una base formada por dos guitarras, bajo y batería, a la que se añadían vientos, teclados, percusiones y demás arreglos a voluntad dependiendo del tema en concreto, que podía ser un original o, más frecuentemente, una versión de cualquier tipo (temas rockeros y poperos, bandas sonoras, tradicionales, etc., etc.) al que daban un toque único. Técnicamente también fueron la antesala del surf, e incluso les apuntaron a él a posteriori, al usar ya guitarras de cuerpo sólido (primero Fender, luego Mosrite, luego de nuevo Fender), de bobina simple o single coil y amplis modernos (más potentes y con efectos incorporados como el trémolo o el reverb). Siguen activos a pesar de la muerte de su líder, Nookie Edwards, en 2018, y han facturado miles de temas y cientos de álbumes a lo largo de una carrera de seis décadas. La bobina simple da un sonido más limpio y de tonos más agudos, y el cuerpo sólido permite subir el volumen sin que haya feedbacks o acoples. Los amplis modernos (generalmente, Fenders del tipo blackface) permitían más volumen sin distorsiones e incorporar efectos como el reverb (con un tanque de muelles incorporado o en unidad aparte), que le daban un toque húmedo al sonido. Esto puede apreciarse al arpegiar o al tocar notas sueltas limpias, que parecen sugerir gotas de agua. Musicalmente, tanto en temas propios como ajenos, mediante melodías, arreglos, cadencias…, consiguen crear narrativas que nos sugieren ambientes e historias, al contrario que en el r´n´r, que iba directo a las tripas y a mover las caderas.

Los Shadows son otros gigantes del instro, o como posteriormente se ha llamado, Euroinstro. Su especificidad estribaba en que, habiendo un océano de por medio, fueron los primeros, o de los primeros, en adoptar el sonido Fender (la leyenda dice que su líder Hank Marvin tuvo la primera Stratocaster del Reino Unido, que le llegó a través de Cliff Richard, de quien eran la banda de acompañamiento). Mandar amplificadores era más difícil, y el Reino Unido ya tenía una industria de ellos y de buena calidad, así que la base del sonido Shadows ya estaba hecha: Strato + Vox AC30. Los Vox, como todos entonces, eran amplis de válvulas, superpesados y con un volumen relativamente limitado. Su primer modelo popular, el Vox AC15 tenía 15w, poco para tocar por ahí sin PA (equipo externo) y con el batería dando candela, así que salió el AC30 de 30w y luego el AC30 Twin, de doble cono. La especificidad de los Vox, aparte de su estética icónica con el logo, los botones arriba y su telita de rombos, eran las tripas. Usaba válvulas de potencia “europeas” EL84, mientras que los Fender (el ampli americano de surf por excelencia) usaban válvulas “americanas” 12AX7 y 6L6[1]. La Strato era una guitarra superestable y con un sonido cristalino (igual un poco agudo, aunque se podía regular con el potenciómetro de tono) e incorporaba como novedad una palanca “flotante” (luego perfeccionada en la Fender Jaguar, con desiguales resultados). Es decir, el puente estaba sujetado por unos muelles sobre los que actuaba la palanca, que volvía así a su posición inicial sin desafinar la guitarra como en los Bigsby. Estas características de equipamiento de la banda, junto con la técnica personal de Hank Marvin, hicieron de los Shadows un émulo europeo de los Ventures. No tuvieron tanto éxito en los EEUU, aunque en Europa fueron los amos hasta la llegada de los Beatles.


SURGE EL SURF POR GENERACIÓN ESPONTÁNEA

Lo de la generación espontánea es un decir, porque las bases ya estaban, aunque puede decirse que los creadores de lo que luego se llamó surf, como en todas las escenas que surgen con fuerza, puede que no fueran conscientes de ello y simplemente flotara en el ambiente. Vamos a hacer referencia al contexto sociológico, que tanto nos gusta. Estamos hablando de EEUU y Europa occidental en la guerra fría, a principios de los 60: economías en ascenso, progreso social, mayor poder adquisitivo y consolidación de la cultura del ocio. Chavales muy jóvenes viviendo en casas unifamiliares con garaje y con la playa (y su subcultura), cerca. En sus institutos tienen la posibilidad de adquirir o perfeccionar rudimentos musicales (en sus marching bands se iniciaron muchos baterías del subgénero, lo cual se refleja en los ritmos que después tocaban) y sus padres pueden adquirirles guitarras, bien baratas tipo Silvertone en los almacenes Sears, o y más caras y de calidad (pero todavía asequibles a la clase media, aunque sólo en EEUU) tipo Fender, que se producían allí mismo, en California. Las Fender eran lo más avanzado y futurista en su momento. Buddy Holly, que fue la transición del rockabilly a lo de después, tiraba de Strat y parecían la elección natural en cuanto a material “serio” para los chavales de los suburbios (suburbio no tenía entonces la connotación peyorativa de ahora).

Vale, ya tenemos instrumentos y amplis, sitio donde ensayar y nuestro batería toca redobles. ¿Cómo me convierto en música surf? Pues, básicamente toco r´n´r y blues. Domino la escala pentatónica y tengo nociones de guitarra clásica. No tengo pasta para un juego de voces ni me molesto en buscar cantante. De esos ya hay muchos por las grandes ciudades de la costa este (llena de bloques de viviendas donde no pueden ensayar haciendo ruido y donde tienen que contentarse, por falta de pasta, en cantar en la calle con los colegas). Falta el último ingrediente, y… ¿qué es lo que se respira en el ambiente, en la subcultura juvenil (14-18 años) de la época? La surf craze de finales de los 50 y primeros 60.

Hasta los 50 el surf había sido algo para iniciados, y su estilo de vida era natural y bohemio, más cerca de un estilo de vida beat. La “vieja” guardia (hablamos de gente en torno a los 25 años) no tenía banda sonora ni estaba adscrita a ninguna corriente juvenil. Se limitaban a trabajar lo mínimo para surfear lo máximo…, y nada más. Cuando las masas de baby boomers invadieron las playas en todo el país (también en la costa este), la escena cambió completamente. Incluso las tablas, pues había que producir mucho y barato. Estas masas de chavales se movían en masa (de ahí surgió el movimiento hot rod), surfeaban en masa (de ahí vino la tabla en fibra y resina), se divertían en masa (de ahí los bailes y fiestas colectivas) y consumían en masa. El r´n´r clásico, twist, doo-doo-wua y demás no formaba parte de sus códigos. Necesitaban algo propio y fresco, que conjugara con su estilo de vida. De ahí surgió el primer germen del surf y grupos como los Bel-Airs. Los Bel-Airs fueron los primeros que se presentaron como banda surf y ya incorporaban muchos de sus elementos (cuadro clásico de dos guitarras, bajo, batería y saxo, uniformes con pajarita, guitarras y amplis Fender). Musicalmente tenían un sonido menos trabajado que los Ventures y los Shadows, aunque al contrario que éstos, tocaban principalmente temas propios. Al mismo tiempo, en otro rincón de California, un tipo algo más viejo, Dick Dale, creaba sus propios códigos del subgénero. Desarrollo al extremo del equipamiento: amplis de más potencia, unidades de reverb, modelos de guitarra con características específicas para él (para zurdos, con diferentes combinaciones de pastillas y adaptadas a gruesos extra de cuerda). Con ello, musicalmente, consiguió un sonido más rápido y duro. Además, debido a sus circunstancias personales (se había iniciado en la música country, pero conocía también, por su origen familiar sirio, los sonidos del mediterráneo oriental) introdujo técnicas como el stacatto o double picking o la utilización de otras escalas como la frigia, típica del flamenco y la música árabe, que le daban un aire más exótico a su estilo. Por esto y más, merecidamente, se le llama el rey de la guitarra surf y precursor del heavy metal.

CONCLUSIÓN

Sencilla. Rock instrumental preexistente + condiciones socio-económicas californianas + evolución del material musical + surf craze = surf rock. Los chavales lo oían en los ballrooms, lo bailaban (el stomp) y, en una tendencia muy adolescente a querer distinguirse del resto (la gente del valle…) y sentirse parte de una escena propia, lo asociaron inmediatamente al surf, que era el deporte y estilo de vida que practicaban. Las bandas replicaban dando títulos surferos a sus temas (Pipeline, Wipe Out…) y el vínculo ya estaba hecho. Las discográficas hicieron el resto…, hasta la llegada de los Beatles y la british invasión. Los chavales dejaron de surfear y se dejaron el pelo largo.

Simplificando mucho, puede decirse que hasta su decadencia, a mediados de los 60, lo que se llamó y se vendió como música surf fue la fusión del estilo Bel-Airs (chavales blancos, californianos, muy jóvenes, de clase media, con un estilo limpio y semi-rockero, utilizando el mejor material disponible que eran principalmente guitarras y amplis Fender) y del estilo Dick Dale (un hombre mestizo, nacido en la costa este pero trasplantado a California, no tan joven y con experiencia musical, con un estilo más sucio y agresivo, llevando al límite el material Fender que le pasaban directamente de fábrica para desarrollar). Luego la fiebre se extendió a todo el país y parte del extranjero, surgiendo bandas, variantes y subestilos muy interesantes. Podría añadírsele (a posteriori, porque en el momento, no) el estilo vocal Beach Boys o de las bandas prefabricadas de los estudios (principalmente impulsado por Capitol, y otros sellos menores), pero entendemos que no son estrictamente música surf, sino más bien beach music o música californiana.

En cuanto a equipamiento y técnica, podrían resumirse en los siguientes componentes:

  • Material Fender o similar: guitarras de cuerpo sólido, de bobina simple y escala corta, para conseguir sonidos limpios y tirando a agudos; amplificadores blackface, de valvulería americana, para garantizar que el sonido limpio se mantenga independientemente del volumen al que se toque; efecto reverb mediante un tanque de muelles integrado o externo, para conseguir añadir un efecto húmedo al sonido seco que sale directamente del ampli.
  • Temas instrumentales, con una narrativa propia, evocando diferentes ambientes (desde el playero hasta el del spaguetti western o cine de espias, marcianos, karate, etc.) mediante la alternancia de ritmos y cadencias, a tempo medio o rápido 4×4, con una guitarra reverberada que se encarga de la melodía, y otra limpia o poco reverberada al ritmo, utilizando técnicas características como la del double picking (mover rápidamente la púa arriba y abajo), el glissando (con el double picking, ir bajando por el mástil de agudos a graves) o la palanca de “trémolo” (bajar y subir la palanca del puente para subir o bajar medio tono o un tono entero la nota o acorde que se está tocando), escalas pentatónicas o exóticas, etc.

Partiendo de esto, las combinaciones son infinitas, abriéndose un mundo fascinante para el que se quiera iniciar en su interpretación y/o escucha.

UN EJEMPLO DE SETUP DE AFICIONADO

Hago surf (longboard clásico, casi exclusivamente) y toco en una banda de surf (The Loon Vagos, como su nombre da a entender, eternamente en hiatus), por lo que mi aproximación a ambos es apasionada: no puedo disociarlos y para mí van indisolublemente unidos. Como el surf (deporte), el surf (música) es un viaje personal que nunca acaba y sobre los que las “reglas” sólo sirven de base para empezar el camino.

Personalmente, el material que utilizo, elegido en función de mis manías, posibilidades y circunstancias, es el siguiente:

  • Guitarra Fender Stratocaster con cuerdas 09-42 para un sonido limpio y versátil. De esta guitarra se ha hablado y escrito ya todo y en mi opinión es el diseño más redondo y equilibrado que existe.
  • Guitarra Fender Jaguar con cuerdas 10-46 para un sonido más “gordo” y radical. La Jaguar es una guitarra de doble circuito, con una botonería demencial que a veces hace que no sepas bien qué pastilla está sonando (si la del mástil, la del puente o ambas, pastillas que le dan una característica salida débil y aguda), a lo que se añade el llamado “estrangulador”, diseñado por algún ingeniero sádico, artilugio del que muchos han hablado, pero pocos han comprendido (entre los que me incluyo) y la palanca en una posición un tanto ortopédica. La amas o la odias y yo la amo con toda mi alma, por su sonido y por lo cómoda que es para tocar, aunque de forma sea un poco “culona” y haya que tener cuidado a la hora de posarla. Es la guitarra por excelencia de la época dorada del surf y estuvo descatalogada mucho tiempo hasta que se volvió a producir con el revival noventero del subgénero.
  • Amplificador Vox Pathfinder, de 15w a transistor con reverb de muelles y un trémolo excelente, para volúmenes bajos o ir con PA. Sirve para sacar un sonido “euroinstro”, de forma barata, simple y casi sin mantenimiento.
  • Amplificador Peavey Valveking Vk112, de 50 w a válvulas con reverb de muelles, customizado Crimson, con cono Warehouse G12C y valvulería Sovtek 6LSGC y 12AX7, para lograr un sonido y potencia fenderianos, sin el coste añadido, en un ampli robusto, relativamente compacto y no excesivamente pesado.
  • Pedal Boss DD-3. Es uno de los pedales de delay digital más equilibrados que existen.  Ajustado en un retardo de unos 200 ms da un toque de echo fino, pero perceptible.
  • Pedal Boss FDR-1. Es parte de una serie limitada que, en este caso, procuraba simular un Fender Deluxe Reverb del 65, incluso con los golpes de válvula. Con eso está dicho todo. Se pone de salida al sonido seco del ampli y voilá.
  • Pedal Rivertronic Tube Screamer Clone. Es una réplica artesanal del mítico pedal de overdrive Ibanez TS-9 Tube Screamer. No es en realidad un efecto muy surf, aunque en la época a veces surgiera debido al deterioro de los conos de los amplis a máximo volumen (me refiero a Dick Dale). Es útil, en pequeñas dosis, para dar un toque de salida y dureza al sonido.
  • Pedal Rivertronic Fuzz Face. Es una réplica artesanal del mítico pedal de fuzz Dunlop Fuzz Face, incluso con el chip de germanio, lo cual lo hace extremadamente inestable (puedes pisarlo en plena actuación y que no suene absolutamente nada), pero más auténtico. Es un efecto sucio que se empezó a usar en el instro a mediados de los 60, en pequeños toques tipo inicio de duelo de spaguetti western y que usado en su momento puede dar mucho juego.

RECORDAD SIEMPRE:

“El mejor surfista es el que más se divierte”

Duke Kahanamoku

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[1] Una experiencia curiosa, mezclando los dos mundos, fue la de la marca catalana SINMARC (acrónimo de “sin marca”) que a mediados de los 60 desarrolló unos amplis con la circuitería y estética de los blackface de Fender y valvulería europea. Todavía hay ejemplares por ahí funcionando perfectamente y se les rinde culto por su excelente sonido.

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LAINO DAGO

El 13 de noviembre ofrecemos el documental Itsasoan en la Terminal

A las 11:30.

Domingo.

Subtítulos en castellano.

Además Talka (Santigo Gorostiza y Belén Esteve) interpretarán Itsasoan y otras canciones vascas recuperadas a comienzos del siglo XX.

Luego charlaremos con Santiago Gorostiza, el guitarrista y gran conocedor de la historia de la música, sobre la canción y otras que en esa época salieron a la luz.

¡¡Estáis invitados!!

ELVIS, ÚLTIMO REY DE HAWAII

Por Joserra de la Mar para Canino

Las islas hawaianas fueron la segunda casa de Elvis. En Oahu, la isla de la capital,  dio seis conciertos, cuatro de ellos en pro de entidades hawaianas que el Coronel encauzó de una forma u otra hacia las cuentas corrientes de ambos. Se atribuye a las tres películas que rodó en el archipiélago un aumento del turismo, que coincidió con el reconocimiento como estado 50. Quizá en agradecimiento los isleños apenas le molestaban, en comparación con los tumultos que ocasionaban sus seguidores del continente.


Cuenta la leyenda que el manager de Elvis Presley, el Coronel Parker, ganó a los dados a un promotor australiano un contrato para que su representado actuara en Honolulu. El coronel era de origen holandés, nacido en Breda. Viajó por el mundo hasta que se enroló en el ejército americano, que le llevó a Hawái una temporada. En 1957 estaba de gira y de esta forma amarraba dos conciertos para poderla acabar en el paraíso, donde se pegarían unas fantásticas vacaciones tras los conciertos, como luego han hecho otros. El Rey llevaba un año en lo más alto, y de las 400.000 cartas que le llegaban al año 21.000 procedían del todavía protectorado americano. Fueron en barco porque Elvis Aaron había prometido a su madre no volar. Los 2.500 kilómetros les llevaron cuatro días, ocho necesitó el barco de Mark Twain un siglo antes. En el Matsonia reservó varias habitaciones para la Memphis Mafia y dicen que fue afable con los pasajeros. El grupo en cambio decidió tomar un vuelo. El barco perdió mucho tiempo buscando un avión estrellado en el Pacífico. Elvis pensó que había perdido a sus músicos, pero estos habían tomado otro vuelo.

Jailhouse Rock se estrenó durante el crucero, el 8 de noviembre. El barco atracó el 9.  Miles de fans recibieron en el puerto a la estrella. Una flota de limusinas llevó a Elvis y su séquito al Hawaiian Village Hotel, el edificio más alto de Hawái, inaugurado en 1955, que hoy sigue siendo uno de los más importantes del mundo.

El día diez dio dos shows en el Honolulu Stadium y al día siguiente otro concierto en instalaciones del ejército en Honolulu. Previamente se habían radiado sus canciones todo el día y un disc jockey caracterizado de rey del rock recorrió la isla en un descapotable. Cuentan que pasó su última noche en la playa frente el hotel firmando autógrafos.

EL MEMORIAL DEL ARIZONA Y LA PELÍCULA BLUE HAWAII

En marzo de 1958 se incorporó a filas. Ese 14 de agosto murió Gladys Love, su madre. Al de unos meses lo destinaron a Alemania donde parece que se habituó a las dexedrinas para no dormirse en las guardias. En una entrevista al recluta más famoso de la historia afirmó que quería volver a Hawái. Ya conocía  a Priscilla. El 17 de junio de 1959 los hawaianos votan si quieren ser estado americano. Gana el sí con más del 90 por ciento. El 21 de agosto Eisenhower ratifica la condición de Hawái como estado 50. Antes, el gobernador lo elegía el presidente de la nación y el representante de Hawái en el congreso no tenía voto. Los americanos se deciden a visitar el estado 50 de manera mucho más masiva. Es la era del Jumbo.

Por fin Elvis vuelve a las islas y en marzo de 1961 toca, gratis, en el Bloch Arena a favor de la construcción de un monumento proyectado por medio millón de dólares en memoria de los mil tripulantes del Arizona muertos en el ataque a Pearl Harbor. Es el 25 de marzo de 1961 cuando da este segundo concierto tras la mili. Elvis cobraba 25.000 por concierto pero actuó gratis. Lo retrasmitió la NBC que pagó 50.000 dólares. El coronel compró espacios en la radio para poner canciones góspel de Elvis en el aniversario de la muerte de su madre. Se dice que 25.000 personas recibieron en esta ocasión el avión del ídolo. Volvió al Hawaiian Village hotel. En el Bloch Arena había 4.000 asientos. Fue su último concierto en ocho años. Lo remató deslizándose varios segundos sobre sus rodillas mientras cantaba Hound Dog.

Antes había rodado en tres días el disco Blue Hawái, lo que había anunciado el Coronel en enero. Había hecho pelis como King Creole con el mismo director. Elvis es Chad Gates que vuelve a Hawái tras dos años en el ejército sin ganas de trabajar en la plantación de piñas de su padre prefiriendo una agencia de turismo donde trabaja su novia franco hawaiana. La boda en Coco Palms Resort en Kauai es todo un hito de la melaza de Hollywood. La película entera es una colección de estampas: Waikiki, el puerto de ala Wai, el parque Ala Moana, el río Wailua en Kauai. Elvis no salió de la habitación más que para el rodaje o para nadar de noche. Blue Hawaii se proyectó en 500 cines a partir de navidad y recaudó 4,7 millones. El elepé fue número 1 en USA en 1962 con 5 millones  de ventas, mucho más que los anteriores. Era su octava película. Entre 1961 y 1968 hizo 21, dos más de ellas rodadas en las islas hawaianas, como Girls Girls, Girls, en 1962, más tópica todavía. A mediados de los sesenta gana 12 millones al año pero la venta de discos y taquilla baja. Ya no era la amenaza de la sociedad americana. Los Beatles, tanteados para un cameo con el rey, le conocen en agosto de 1965 y dicen que era un ser solitario con un séquito de aduladores. En 1966 vuelve para grabar la película Paradise, Hawaiian

Style. USA es escenario ese año de la lucha por los derechos civiles, es la época de la sicodelia y de los hippies. Se nota en las islas un auge del turismo y de la población. Ya llegaba la televisión del continente vía satélite. Hawái era una base para la guerra de Vietnam. Estaban destronando al rey del rock. La peli se estrena el 9 de junio de 1966 aunque el disco lo había grabado el agosto anterior. Es un disco bastante peculiar donde a algún rock se suman canciones melódicas con ambientación polinesia.

El 1 de mayo de 1967 se casa por fin con Priscilla. El 1 de febrero de 1968 nace Lisa Marie. En 1968 se emite The Comeback, la vuelta de Elvis a los escenarios. Antes había estado en Hawái de vacaciones, donde conoció a su guardaespaldas y a Mike Stone, el profesor de karate que provocaría su divorcio en 1972, y la precipitación de su declive. El 4 de septiembre de 1972, el presidente de la RCA comparece en Las Vegas con Elvis y el coronel para decir que retrasmitirán un concierto en Hawái y sacarán un disco.  En 1973 el cantante estaba dando galas en el hotel Hilton de Las Vegas. Visitó a Nixon en su combate contra las drogas. En Hawaii se nota la guerra de Vietnam y hay un boom de la economía. El 14 de enero de 1973 es la fecha del concierto Aloha from Hawái. Empezaría después de la medianoche hawaiana y se retrasmite a Australia y Nueva Zelanda, Japón, Corea, Tailandia y Filipinas. Y luego en diferido en toda Europa. Lo dio la NBC, y el show fue dirigido por Marty Pasetta con experiencia en galas de Emmys y Oscar y algún rodaje en Hawaii.  Había ido a ver actuar a Elvis en Long Beach y le sorprendió porque no se movía en el escenario. Al ser retrasmitido no pudieron vender entradas, así que buscaron una excusa: el beneficio de la fundación Kui Lee Cancer Fund, debida al cantante hawaiano y autor de I’ll remember you cantada por Elvis. El Rey había conseguido perder peso, se puso las pilas. Es famoso el traje, cuerpo blanco con un águila en el frente del mono y otra en la espalda de la capa. Y un cinturón blanco con cuatro águilas incrustado de rubíes. Elvis regaló el cinturón a Jack Lord, el de Hawaii 5-0. Por ello tuvieron que pedir rubíes a Europa a toda prisa para el nuevo cinturón. Elvis llevaba a su orquesta y coristas de las Vegas.

Abrían las tiendas de noche para él, pues vivía de noche desde hacía tiempo. Filmaron la llegada en helicóptero ante más de mil fans. Cantó 23 canciones. Cant help falling in love with you del disco  Blue Hawaii cerró el show. Finalmente se arrodilló y tiró su capa de diez mil dólares al público. Hizo un shaka. Luego grabó otras cinco canciones solo para la tele.

Fue a las 12 y media del domingo 14 de enero, y costó dos millones y medio. Tras el show se cogió unas vacaciones que aprovechó para visitar a Jack Lord y regalarle esta vez un revólver de oro y plata y a su mujer un anillo de esmeralda y diamante. El disco fue número 1 en marzo.

La última visita a Hawái fue en 1977, en marzo. Pasó 14 días en Oahu y dicen que se recuperó en cierta medida de los múltiples problemas de salud que lo aquejaban. Cuentan que daba un poco de pena verle jugar al fútbol en la playa. Él con su novia se alojó en una casita en Lanikai, al margen de la Mafia. Una tonta mañana le entró arena en un ojo, se agobió y montó a la troupe en el avión de vuelta a California. Murió el día 16 de ese agosto en el baño de Graceland por un paro cardíaco. Tenía 42.

EPÍLOGO

Existe una línea de ropa hawaiana en torno a su figura. Es en las islas donde surgieron sus primeros impersonators, imitadores, y donde se encuentra el mayor club de fans de la estrella. Hasta en Graceland la habitación Jingle Room está decorada a lo polinesio. Por todo eso y por su presencia habitual la imagen de Elvis está tan relacionada con Hawái. Blue Hawái es de hecho su película más conocida y taquillera. Por otro lado, la imagen de aquellas islas se relaciona también con el rey del rock, lo que en nuestra visión retrospectiva no resulta beneficioso para aquella tierra. El pueblo hawaiano prácticamente desapareció a causa de las enfermedades que llevaron los blancos, es famosa la leprosería de Molokai. Todavía en el siglo XX defendían los americanos que el exterminio del pueblo kanaka se debía a que este no conocía las ventajas de la higiene occidental. Circulan datos que afirman que en un siglo desde la llegada del Capitán Cook la población se redujo de 400.000 a 40.000 indígenas. ¿No parece un anacronismo decir que Elvis sirvió como abanderado de la american way of life en contra de las aspiraciones hawaianas, que entonces apenas tenían presencia, si es que hoy la tienen? Elvis, instrumento del imperio.

Elvis se enamoró de Hawái y los hawaianos le querían también. Cantó en hawaiano Aloha Oé, que no es exactamente lo mismo que Joan Baez cantando Txoria txori. El rey del rock que había escandalizado a toda América cantó la canción de la reina culta que luchó por frenar la anexión. Elvis hizo popular la steel guitar de Alvino Rey en sus discos lo que volvió a poner de moda la música hawaiana. Casualmente después del concierto Aloha From Hawái empiezan con más intensidad los movimientos hawaianistas, fletan la Hokulea, se produce el reconocimiento del idioma hawaiano y se formulan aspiraciones a la soberanía política que obligan a formalizar ese dique de contención llamado Apology Resolution de la era Clinton, en que los Estados Unidos reconocen haber expoliado Hawái.

¿Qué se supone que podía haber hecho el hijo de Gladys y Vernon en favor del pueblo fantasma de los kanaka maolis?

PUNTOS DE VENTA DEL LIBRO MARMAR

Marmar, el libro de las Narraciones Orilleras de Eddy Marmar, se puede comprar en varias librerías y comercios.

Libería Náutica Izaro, Avenida Doctor Areilza 21, Bilbao

Librería Náutica Robinson, C. de Santo Tomé, 6, 28004 Madrid

Librería Troa , Calle Las Mercedes 20 Las Arenas-Getxo – Bizkaia

Tato Surfboards, Ctra. General de Bajamar, 144, 38250 Bajamar, Santa Cruz de Tenerife

Uhaina Surfboards, Erremedio Kalea 19, Bermeo – Bizkaia

Librería Obaba, Iparragirre Kalea, 22, Gernika-Lumo – Bizkaia

Taberna Marmar, Laida, Ibarrangelu